Un incendio forestal es el fuego que se extiende sin
planificación, sin gestión y sin control en terreno forestal o silvestre,
afectando a combustibles vegetales, flora y fauna. Un incendio forestal se
distingue de otros tipos de incendio por su amplia extensión, la velocidad con
la que se puede extender desde su lugar de origen, su potencial para cambiar de
dirección inesperadamente, y su capacidad para superar obstáculos como carreteras,
ríos y cortafuegos.
Los incendios forestales son una de las formas más
frecuentes de desastre natural en algunas regiones del mundo, como los países
mediterráneos, Siberia, California, Australia o Hispanoamérica. Las
proyecciones indican que los efectos del cambio climático harán que la tasa de
incendios forestales aumente en un 50% para finales de 2100, y que estos
incendios serán cada vez más frecuentes en zonas donde anteriormente no
ocurrían, como en el Ártico.
Las causas que originan un incendio forestal se
clasifican en cinco grandes grupos:
Intencionados: en
España representan cerca del 54 % de los casos. Las motivaciones son variadas,
siendo con diferencia las más comunes la quema no autorizada, ilegal e
incontrolada de superficies agrícolas, ya sea para la eliminación de rastrojos
o matorrales (lo que se conoce como quema agrícola) o para la regeneración de
pastos para el ganado.3 Tras estas destacan también la piromanía, usos
cinegéticos, vandalismo o venganzas personales. Por último, en algunas
ocasiones la motivación tiene que ver con ahuyentar animales (lobos, jabalíes),
la especulación urbanística, la animadversión contra repoblaciones forestales,
bajar el precio de la madera, y otras varias. Cabe señalar que el delito de
incendio está tipificado en muchas legislaciones.

Negligencias
y causas accidentales: suponen cerca de un 26 % de los
incendios. En este apartado, las quemas agrícolas (en estos casos autorizados,
pero en las que los autores perdieron el control del fuego, extendiéndose este
por la superficie forestal colindante) están también entre las causas
habituales. Otras causas son las colillas y hogueras mal apagadas, motores y
máquinas, quema de matorral, líneas eléctricas, quema de basuras, trabajos
forestales, etc.
Rayo: esta
causa natural representa un 4-5 % de los casos.
Desconocidas: en
cerca de un 15 % de los incendios forestales no es posible determinar la causa.
Reproducciones
de incendios anteriores: en contadas ocasiones (cerca del 2 %)
un incendio es una reproducción de un incendio anterior que no llegó a
extinguirse del todo y se extiende a una nueva zona.
Los porcentajes indicados son valores promedios –la
frecuencia de la intencionalidad, por ejemplo, puede variar mucho de unas
regiones a otras.
Consecuencias: Los incendios forestales producen graves daños ambientales por la destrucción de la cubierta forestal, muerte y huida de animales, la pérdida del suelo fértil, avance de la erosión, desaparición de ecosistemas, aumento en las emisiones de CO2 a la atmosfera y desertificación, entre otra.
Los peores incendios forestales de la historia:
A mediados de 2007, unas 250.000 hectáreas (2.500 kilómetros cuadrados) fueron calcinadas en Grecia tras una serie de aproximadamente 3.000 incendios forestales que asolaron el país, sobre todo el Peloponeso, que se saldó con 64 víctimas confirmadas. Lo peor: la mayoría de los incendios fueron intencionados, tanto en el sur del Peloponeso como la isla de Evia, al noreste de
Atenas. Los incendios se prolongaron casi dos semanas, pero la mayoría de las víctimas falleció inicialmente al quedarse atrapadas en pueblos con carreteras cortadas a consecuencia de las llamas.

Hablamos ahora de los incendios forestales en Victoria (Australia) en febrero de 2009. Más de un más de 450.000 hectáreas (4.500 kilómetros cuadrados) incluidas unas 1.834 viviendas se consumieron en los incendios forestales del 'sábado negro' en
Australia, uno de los peores incendios de la historia australiana. El desastre comenzó en el estado de Victoria y causó la muerte de al menos 189 personas. ¿El motivo? Una ola de calor sumado a la caída de rayos (aunque hubo algunos incendios provocados). La pesadilla comenzó el sábado 7 de febrero y no acabaría hasta el 14 de marzo.

Comenzó el 2 de diciembre de 2010 y se convirtió en el mayor y más letal de los desastres naturales en la historia de Israel. El fuego, que arrancó en Monte Carmelo, al sur de Haifa en el norte de Israel, destruyó unos cinco millones de
árboles. Hasta tres días emplearon día y noche los bomberos para controlar las llamas del vasto incendio que acabó con la vida de 43 personas y en el que hubo 18.000 evacuados. Al parecer, el incendio fue causado de forma accidental por dos jóvenes adolescentes.

En abril de 2015, unos grandes incendios que comenzaron en la región de Khakassia, en el sureste de
Siberia, acabaron con la vida de 34 personas, así como cientos de vacas y miles de ovejas. El incendio, que se extendió hasta Mongolia y casi llega a la frontera china, también destruyó 2.000 hogares y 10.000 kilómetros cuadrados de tierra. Los incendios se sucedieron durante varias semanas en una época de sequía sin precedentes. La quema de residuos agrícolas provocó, con el escenario planteado, una oleada de fuegos en la zona, agravada por los fuertes vientos. Las imágenes de satélite captadas por la NASA registraron cómo la nube de humo llegó hasta la ciudad japonesa de Osaka.

Estos incendios generaron cerca del 3% de las emisiones de gases de efecto invernadero de 2015. Se destruyeron aproximadamente 1,7 millones de hectáreas de tierras forestales en las regiones de Sumatra y
Borneo. Los incendios en bosques y turberas son extremadamente difíciles de apagar en esta zona y normalmente solo los fuertes aguaceros de la temporada de lluvias pueden extinguirlos completamente. Muchas especies se vieron amenazadas con estos incendios de 2015 (más de 110.000 grandes incendios forestales) como una tan emblemática como los orangutanes. Los incendios amenazan el futuro de especies en peligro crítico de extinción que viven en este hábitat natural como el citado orangután de Borneo.

Portugal sufrió un enorme incendio forestal que afectó al centro de Portugal entre el 17 y el 24 de junio de 2017. Sesenta y cuatro personas murieron y 250 resultaron heridas en los incendios forestales más mortíferos en la historia de Portugal. Cinco días se mantuvieron las llamas en la región central de Leiria, como consecuencia de una ola de calor de verano. Muchas de las víctimas murieron atrapadas y calcinadas en sus propios vehículos mientras intentaban escapar. El viento tampoco ayudó y finalmente unos 460 kilómetros cuadrados de laderas cubiertas de pinos y eucaliptos quedaron devastadas.

El incendio del complejo de Mendocino en California fue el mayor complejo de incendios de la historia de este estado. Se quemaron más de 1.858 km2: el área quemada fue en última instancia más grande que toda la
ciudad de Los Ángeles (superando al incendio Thomas de ese mismo año) El incendio estaba compuesto por dos incendios separados: Ranch y River. Durante semanas y semanas desde finales de julio se propagó el incendio forestal que acabó con la vida de un bombero que estaba entre los cientos que vinieron de todo el país para ayudar a apagarlo. En septiembre de 2018 se consideró contenido. Asoló más de 280 estructuras, de las que 157 eran casas.

Respecto a los incendios de la selva amazónica de 2019, también representan uno de los peores y más destacados incendios forestales del siglo XXI. Estos incendios han afectado principalmente la región de la
amazonia de Brasil y otras zonas como Bolivia y Perú. Los incendios parecían interminables y tuvieron lugar desde la primera semana de enero hasta la primera semana de septiembre de ese año. El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se negó a recibir ayuda internacional para controlar los incendios.

Las consecuencias de los
incendios de Australia están siendo devastadoras, terribles para su fauna. Por ahora, los incendios de la temporada 2019-2020 han quemado más de 6 millones de hectáreas y destruido más de 2500 edificios. La cifra de animales muertos ronda los 800 millones de individuos. Es una de las peores temporadas de incendios de la historia de Australia. Las causas en este caso son varias: incendios provocados, una seguía y calor sin precedentes, rayos, etc.
La escala de los incendios de Australia, tras revisar datos satelitales no se puede decir que no tenga precedentes. Si bien es cierto que los incendios de 2019 han causado daños significativos al medio ambiente, los datos revelan que han sido peores en el pasado. El número total de incendios en el planeta ha sido sustancialmente menor que muchos otros años, incluido el fatídico 2015, cuyos incendios se vieron exacerbados por el efecto El Niño y un clima inusualmente
seco.
Fuentes: